En un rincón de Quibdó, a comienzos de los años noventa, empezó a tejerse la historia de Lina. Aunque nació en Medellín, su corazón aprendió temprano a latir entre el agua del río, las raíces profundas y la certeza de saber de dónde viene.
Lina no olvida el balde amarillo lleno de agua del Atrato ni los baños frescos a la orilla del caudaloso río. Tampoco olvida que, con apenas dos años, regresó a la ciudad que la vio nacer. De la mano de su madre y con los sueños intactos, se asentaron en las laderas de la Comuna 13, donde la vida comenzaría a escribirle nuevos capítulos.
Entre 1997 y 1998, las calles de San Javier fueron su camino cotidiano. Allí, una gestora le enseñó a jugar con las palabras y despertó en ella el gusto por escribir. Las tardes, después de estudiar, tenían un destino claro: la Biblioteca Centro Occidental de Comfenalco Antioquia, en el barrio El Salado. Entre estanterías, poemas y silencios compartidos, Lina leyó por primera vez a Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni. Fue allí, entre libros, donde entendió que leer, conversar y enseñar también era una forma de transformar vidas, y donde decidió estudiar Licenciatura en Español.
Se llama Lina María Palacios Mena. Tiene cuatro hermanos y un sobrino que la inspira a diario. Se reconoce con orgullo en su descendencia afro y en sus raíces negras, de donde nace su amor por el blues, el jazz y el soul. En “El color púrpura”, de Alice Walker, encontró una lección que la acompaña hasta hoy: crecer también es aprender a hacerse preguntas.
Amante del café, guarda en su memoria una enciclopedia del antiguo Egipto que marcó su pasión por la historia y la docencia. Los recuerdos difíciles de la violencia los transforma en encuentros: en el Club de Lectura con adultos mayores, en las sesiones de promoción de lectura con niños, en cada historia compartida. Entre tazas de café toca el ukelele, enseña español a extranjeros que hoy llaman hogar a Medellín y, desde sus redes sociales —“Poema del día”—, contagia el amor por la lectura y la poesía.
Hoy, a sus 30 años, Lina es promotora de lectura de Comfenalco Antioquia en la misma biblioteca que la vio crecer. Es autora de su primer libro, “Un, dos, tres, por ti: entre lo perdido y lo encontrado”, una relectura sensible de la historia de Peter Pan, de James M. Barrie.
Le gustan el gimnasio, los tatuajes y los cafés donde se puede leer sin prisa y conversar sin reloj. Ama el deporte, las plantas, sus amigos, su familia y a “Poema”, una gata que la acompaña en sus horas de lectura y enseñanza.
En 2025 fue reconocida como lideresa afro en la Comuna 13. Sueña con seguir enseñando a niños, jóvenes y adultos que existen muchas formas de habitar las bibliotecas, y recordarle a las comunidades afro, negras, palenqueras y raizales que, aunque las oportunidades a veces parezcan escasas, el esfuerzo y la persistencia abren caminos.
Lina no olvida el sabor de la poma de su Quibdó querido, ni el asfalto del barrio Las Independencias que la recibió, ni las voces de cientos de autores que la han acompañado. Como canta Aretha Franklin en “A Change Is Gonna Come”, ella sabe que siempre es posible cambiar.
Antes de servirse otro café, insiste con una sonrisa: “siempre hay tiempo para leer”. Lina María Palacios Mena. Una historia de raíces, palabras y transformación, con sello Comfenalco Antioquia.