Escucha con atención, elige sus palabras y se detiene a pensar antes de hablar. Desde pequeña ya jugaba a enseñar. Organizaba a sus muñecos, les explicaba lecciones imaginarias y repetía, una y otra vez, que algún día sería docente.
Creció en El Carmen de Viboral, rodeada de montañas, preguntas y sueños que se decían en voz baja, pero con mucha seguridad. Su mamá, Mónica, ha estado siempre allí: escuchándola, acompañándola y creyendo en lo que su hija quiere ser, incluso cuando ese futuro aún parece lejano.
Mariantonia estudió inglés en el Instituto ETDH de Comfenalco Antioquia. Para ella, aprender un idioma no fue solo memorizar palabras nuevas o practicar pronunciación. Fue descubrir otras formas de nombrar el mundo, ampliar su mirada y reafirmar un deseo que ya habitaba en ella desde niña: enseñar.
Mientras avanzaba en su proceso, comenzó a imaginarse en una escuela pública, compartiendo lo aprendido con niños que, como ella, sueñan con aprender, pero no siempre tienen las mismas oportunidades. Quiere ser docente para abrir caminos, para acompañar, para escuchar. Cree que enseñar también es una forma de cuidar.
Su sensibilidad se nota en los pequeños detalles. En cómo habla de los otros, en cómo se refiere a sus profesores, en la manera en que piensa la educación como un puente y no como una barrera.
Mariantonia participa cuando se permite soñar en voz alta, cuando expresa lo que siente y cuando se reconoce capaz de transformar la vida de otros desde el conocimiento y la empatía.
También sueña con viajar. Con conocer nuevos lugares, otras culturas, otros acentos. Sabe que aprender inglés puede llevarla lejos, pero sobre todo le ha permitido creer que su voz tiene valor, que sus ideas importan y que su futuro puede construirse paso a paso.
La historia de Mariantonia es la de una infancia que participa desde la palabra, desde el juego, desde la imaginación. Es la historia de una niña que se siente escuchada, acompañada y capaz de decidir quién quiere ser.
Porque cuando a las infancias se les abren espacios para aprender, opinar y soñar, no solo se forma una estudiante. Se forma una voz que quiere enseñar al mundo todo lo que ha aprendido.
Y esta historia, como muchas que se viven en el Instituto ETDH de Comfenalco Antioquia, también es tuya.